MADRE POR SIEMPRE
Por Sofía Flores
Fueron
muchas las fechas elegidas desde la antigüedad para celebrar un día especial a
las madres, en nuestro caso fue la norteamericana Anna Marie Jarvis , quien en
1907 tuvo la iniciativa en darle al segundo domingo de mayo un día especial a
las madres, en memoria al fallecimiento de su madre acaecido 2 años antes, aunque
vale reconocer que a nivel mundial el día de la madre no coincide con todos los
calendarios, sin embargo es universal declarar un día festivo en honor a la
mujer creadora de nuestra descendencia.
Madres que forman, alimentan, luchan, trabajan , se
enfrentan a la adversidad, madres que dan seguridad, apoyo , comprensión, renunciamiento,
amor y perdón, estas son algunas de los calificativos de madre, por ello para
los cristianos ver a una madre, María al pie de una cruz ante el cuerpo inerte
de su hijo es la representación viviente del espíritu maternal.
En un principio este reconocimiento era tan limitado que
no se contemplaba aquellas mujeres que sin ser madres biológicas eran merecedoras con mucha mayor razón a este homenaje, hoy
vemos con admiración y gratitud el sentimiento maternal hacia estas mujeres.
Ahora el panorama se ha ampliado, ya no es solamente
aquellas mujeres con hijos adoptivos, como ha sido desde hace siglos, la función
de madre ha recaído en abuelas, hermanas, tías, o personas sin ningún parentesco
solo la nobleza de asumir esta función por conciencia o por amor.
“madre es la que cría no la que engendra” es una frase
realista cuya justicia no está inserta, ni protegida por ninguna ley, aunque
estas madres se ganaron este derecho con su trabajo y dedicación, dándonos un
testimonio materno sin necesidad de ser un ente mediador para la concepción de
una vida.
La función de madre es vitalicia, hasta el fin de
nuestros días ellas siempre estarán allí en la felicidad o la desdicha, viendo con
satisfacción a sus hijos luchando por sus sueños y aprendiendo a ser felices.
No hay bien material suficiente para gratificar esta
entrega, los regalos alegran o dan una felicidad momentánea, en cambio hay
obsequios cuyo valor es imperecedero, en medio de la algarabía comercial sería
bueno reconocer a la madre como ser humano sobrellevando sus errores,
deficiencias y limitaciones buscando un sentimiento muy difícil de conciliar,
la compresión y el perdón.
Los bienes materiales como todo lo superficial van perdiéndose
con el ominoso correr del tiempo, en cambio los sentimientos inmersos en el
amor verdadero quedaran por siempre.
En este día revaloremos esta función, busquemos
entendimiento de madres hacia sus hijos, de hijos hacia sus madres, demostrando
fortaleza para aceptarse unos a otros reconociendo sus imperfecciones, abriendo
las barreras del orgullo y el resentimiento.
Revaloremos a la madre, como ente primordial en la
generación de nuevos hombres para el futuro, inculquemos en nuestras madres el
sentido de responsabilidad y su deber para con sus hijos no solo en el aspecto material,
el alimento, el vestido o la educación,
instamos hacia el interior, haciendo resurgir el espíritu maternal que
les permita entender mejor a sus hijos, guiándolos por el camino recto, apoyándolos,
amándolos pero también evitando la sobreprotección respetando su derecho a vivir.
A las verdaderas madres en este día sirva para sentirse
orgullosas por la labor encomendada, siéntanse las forjadoras de nuestro
destino representado en los hombres de bien, fruto de su abnegación y entrega.
A las madres en quienes recayó esta función, siéntanse
las mujeres más dichosas por tan hermosa y significativa labor, un legado que
por siempre vivirá en nuestra historia.
A las madres que no están, recordémosla vivas en nuestra memoria,
con generosidad, alegría, afecto y amor
por siempre.
“Feliz día
de la Madre”